lunes, 22 de octubre de 2012

Octubre



Llueve













Llueve con furia
chorrean cristales
vuelan  gorriones a refugiarse en los árboles
pedazos de cielo
me empozan el alma
huérfana de gorriones me quiebro en el talle.

Se lavan los cerros
braman  ríos arriba en lo alto
se borran los cauces
se ensanchan las aguas que vienen bajando
 estruendo de palos golpeando a su paso.

Cerramos las casas
avivamos el fuego
el viento aúlla golpeando en el patio
se enciende el cielo con truenos, relámpagos
se revuelven las aguas buscando otro cauce.

Llueve con furia octubre en mi alma.

viernes, 14 de septiembre de 2012

A mi lado tú



A mi lado tú
por agrestes y andinas crestas
concibiendo sueños  de venados
coloridas esponjas de páramos
escuchando el viento pasar por los rastrojos
pretendiendo atrapar entre los dedos
acuosos hilos que caen de las nubes.

A mi lado tú
sumergidos pies en inquietos manantiales
sonrisa serpentina
aguamanil de patos
nervioso presagio de conejos
carne suave atrapada en fauces lobas.

A mi  lado tú
caldera ardiente
borboteo espeso de grandes rocas
altas fumarolas que despiden
suspiro tétrico de la Tierra,
volutas espesas matizando nieves.

A mi lado tú
cálida cueva
explosión universal de musgos y helechos
aletas ateridas, frío hasta los huesos
reptando paredes revestidas
y al fondo un olor a tierra húmeda.

A mi lado tú
incrustando de adioses el paisaje
a que te olvide, iluso trovador.

sábado, 21 de julio de 2012

Encontrándote de nuevo


Esta tarde en que el sol despliega sus rayos con pereza
el rugido de los carros se escucha lejos
mientras niños beben tiempo en el pecho de sus madres
y apurados transeúntes birlan diestros
obstáculos como  tablero de ajedrez,
esta tarde, digo, te encontré caminando distraído
pisoteando un collage de  baldosas despintadas
con ese andar que tienes
como si la tierra no estuviese palpitando a tus pies.
No pude detener el llamado a arrebato que salía de mi pecho
y  con un hola ¿cómo estás?
Aquieté mi corazón.

No lo sabes pero imaginé este encuentro miles de veces
y otras mil repasé inteligente diálogo que esconda mis deseos
y las ganas de sentirme en tu piel
reflejarme en esos pedazos de azul cielo que coronan tu rostro veraniego
beberme la impaciencia de estos años
de traspatios, de rincón.

Respondiste sorprendido
-¿Qué haces, a quién canta la mañana?-
Tuve que callarme
que las notas matutinas venía de tu boca
que hace mucho deambulo por las calles
repasando en el recuerdo un camino de retamas
que te busco desde siempre
 y no encuentro en otros brazos tu calor
que los furtivos encuentros  que intento
me recuerdan que no estás.

Miro de reojo el paisaje, respondí,
 como una niña a la que sus padres
encuentran  embadurnada de pastel,
retorciéndome las manos que volaban
a sacarte pedacitos de rocío que relucían
en el dorado tono de tu piel.
Cerré los ojos que sin permiso recorrían
Atrevida abertura que desde la camisa me guiñaba
invitándome a necesario recorrido por tu amada anatomía
mientras pájaros indiscretos sobrevolaban las alturas
y con su trinos me decían
que te ame como nunca, como siempre que te ame
 que no importan las decenas de curiosos
ni sus risas de acordeón.
Menos mal, más mal que menos
 me acostumbré a mis portes de señora
y con gesto indiferente  dibujé en el aire un adiós.

-No te vayas- me gritaste,
te he buscado  pueblecito montañero
en las rocas encumbradas de los Andes
llorando noches encendidas por la luna
con la quena que inútilmente intenta notas
que lleguen a tu oído,
que no puedo, que no vivo
y no logro apagar mi sed
que tu cuerpo se dibuja entre las sábanas
enredándose  y esculpiendo travesuras
que me miras desde el azul de las montañas
y tu rostro aparece en el fondo de los lagos
y las gotas que me empapan saben a mar.

No me fui,  contesto presurosa,
 nunca pude, me llevaste cobijada en la sombra de tu vientre
en los versos que escribiste en el remanso de las olas
tierno instante en que el amor nos visitó.

 Y caigo en cuenta que me miran los curiosos
nuevamente he inventado  diálogo vespertino
con el que recibo a la noche mientras se oculta el sol
 y me acomodo la bufanda arco iris que uso siempre
para aliviar el invierno sin tu voz.

jueves, 3 de mayo de 2012

El tiempo de tu ausencia










Caminando el tiempo de la ausencia
apagan mis pasos aleteos de retamas
y perfiles pétreos miran desde arriba
silueta vagabunda dando tumbos.

Cruzan en diagonal pájaros negros
abriendo surcos en el día
y laboriosas arañas
en danza febril incomprensible
tapizan tardes con esperas.

Ramalazos de recuerdos como truenos
sacuden con miedo los simientos
 y a lo lejos los Andes se reflejan
en acuosos fondos que devuelven
distorsionando en azul pétreos contornos.

No hay palabras que describan
soledad tan cruel y tan espesa
que se cuela por el resquicio de las puertas
ni el lamento que no brota pero duele
de cabelleras vegetales  golpeadas por los vientos.

Árboles tristes
tan tristes
tan tristes
llueven ausencias.





Rebobinando tu imagen


Con esta manía que tengo
de analizar metódicamente todo
y buscarle lógica matemática a las cosas
sabiendo en demasía que no la tienen
si la vida discurre por caminos inusuales
por vericuetos filosóficos jamás previstos.
Si el sol cuando ilumina nuestra cama
y se posa delicado en tu perfil
no requiere de la función exacta que dibuje nueva ruta
o si la explosión de colores que me acompaña
ilumina recovecos de la Ronda sin saber si es la medida justa
que requieren los ojos de las palomas
que habitan en sus techos envejecidos
o si el latir de los geranios no obedece a un patrón ya definido
o si el sonido de tus besos hace eco sin razón
en altos murallones solitarios reflejados en verdes lagunas
o si el himno de la vida no requiere partitura
ni de un diestro director 
que le indique en qué punto empiezan los violines
o se acallan las trompetas.

Con esa manía, digo,
He sacado de mis ojos
la última imagen que de ti tenían
y la he cambiado
por una puesta de sol en la playa
para que el dolor sea menos
y no me oprima cual tenazas la garganta
bloqueando la entrada del aire a los pulmones.

¿Y qué crees?
al momento de fijarla
se superpuso tu imagen
grabándose en la arena y
planteándome un dilema.

¿Qué hago ahora?
me preocupa que suba la marea
desdibujando tu sonrisa socarrona
y que los granos se incrusten inapropiadamente en tu piel
o gaviotas desubicadas hagan alto en tu cabeza.

Rebobino la idea cuando noto
que tu imagen volvió a mis pupilas 
y nuestras sombras se pasean abrazadas
por la puesta de sol,
guardo entonces mi lógica matemática
la chispa genial con que resuelvo
los estúpidos absurdos de una farsa descomunal
y me aferro como un infante al pecho de su madre
con la tierna locura de que se vuelva realidad.

domingo, 25 de marzo de 2012

Como beso de volcanes

Risa verde peinando prados
nostálgica canción haciendo eco en las quebradas
grito de libertad planeando riscos
mientras millones de hilos llenan de nutrientes
suave esponja de los  páramos.

Beso húmedo de volcanes
abriendo surcos en la tierra
danza inquieta, saltarina
borboteando alegre
grafiteando rocas a su paso.

Jardinera de singular geografía
repartiendo flores a su paso
vida que baja con aliento a cóndores
bajo titilante mirada
de alucinantes cielos estrellados.

Manto gris perlando bosques
deseo irresistible que arrastra al mar
a ser parte del suspiro de la tierra
de puntuales mareas
que alunadas sacuden costas lejanas.

Gusto redomado de lamer bohíos y cafetales
 explosiones de color pueblan las costas
y el olor a café y cacao se entremezclan
con el de la fruta madurando en sus riberas
al ritmo de nostálgicas guitarras que rasgan penas.

Deseo de vida desabrochando espigas
sin mapas ni puntos cardinales
sin nada que detenga su paso
ni irreverentes pretensiones de mortales argucias
tristes reflejos de precarias épocas.

Y seguiremos sin escuchar las voces
de Mamas llevando caracolas
de Taitas remolinando tempestades 
de guaguas cantando a la mañana
huipalas  desplegadas al viento de su marcha milenaria.

Y elevarán su queja los volcanes
pobres gorriones al viento
sucumbiremos ante la indignación de la Pacha Mama.